lunes, 25 de julio de 2011

Es necesario beber agua mineral

El agua es el elemento predominante en el cuerpo humano, dependiendo de la edad ronda sobre el 75%. Todas las funciones corporales necesitan de un aporte primario de líquido para poder efectuarse de manera adecuada (lo que garantiza el equilibrio u homeostasis). Si bien el cuerpo puede tener una buena hidratación con cualquier tipo de agua (siempre y cuando no se trate de agua contaminada, lo que puede acarrear algunos problemas de salud), lo ideal es suministrarle agua mineral.


Se denomina agua mineral a todas las aguas envasadas en fuentes naturales (como manantiales) con un aporte de minerales esenciales adecuado para el cuerpo humano (tienen bajos porcentajes de cloro, flúor y no poseen trazas de metales pesados tóxicos para el organismo. Por lo demás, tienen calcio y hierro en cantidades pequeñas). Dependiendo de nuestra salud nos puede ser mas beneficioso beber un tipo de agua u otro, segun los minerales que predominen, o bien una con un bajo aporte mineral (en caso de tener calculos renales). En caso de tener una buena salud, lamarca del agua mineral que elijamos para nuestro consumo diario debería ir variando (cada dos o tres semanas) para no acostumbrar al organismo a un solo tipo de agua mineral
Al momento de adquirir agua mineral es importante tener en cuenta el envase contenedor. Los envases más recomendables para el consumo de agua mineral son los que están fabricados en vidrio. El vidrio es un material ecológico que, a diferencia de otros materiales —como el plástico, el PVC, etc. — no es poroso ni contamina el agua con trazas de componentes químicos propios de dicho material. Un envase de vidrio, además, es reciclable.
Siempre se recomienda beber el agua mineral a una temperatura templada. No es conveniente tomar agua mineral demasiado fría (por debajo de lo 15o), dado que es potencialmente irritante para las mucosas de la garganta y no puede ser bien aprovechada. Al beber agua mineral es importante asegurarnos de cumplir con las cantidades diarias recomendadas (no menos de dos litros al día, e idealmente 2.5 ó 3 litros).

miércoles, 15 de junio de 2011

Las principales causas de la HTA son modificables

En un estudio que se publica en el último número de PLoS Medicine y que ha sido coordinado por Andrew Wills, del University College de Londres, en el Reino Unido, los científicos utilizaron datos de varias investigaciones realizadas en este país en los que las medidas de la presión sanguínea en individuos fueron tomadas repetidamente durante el tiempo y hallaron que la presión sanguínea cambió en cuatro fases durante la vida.
Así, se produjo un rápido crecimiento durante la adolescencia, un aumento moderado en la edad adulta, una aceleración hacia los 40 años de edad, y, finalmente, un incremento lento en la presión sanguínea durante la última etapa de la vida adulta que luego revierte.


Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron las medidas de la presión sanguínea de un total de 30.372 individuos con edades entre los 7 y los 80 años y estudiaron las diferencias entre las medidas en los estudios en la población general y el grupo ocupacional.


La HTA desde el punto de vista de la naturopatía es una enfermedad, que cuando su origen es primario, osea que no hay ninguna causa física o medicamentosa que lo produce, evoluciona favorablemente controlando la dieta, el estrés y la ansiedad y realizando ejercicio. Si ninguna de estas cosas nos termina de funcionar correctamente, siempre se puede ayudar con homeopatía o con plantas medicinales.

miércoles, 25 de mayo de 2011

MIneralograma

Un mineralograma es un estudio de los minerales a nivel celular. El estudio se realiza analizando una muestra de cabello de aproximadamente 3 centímetros, esta muestra se toma de la parte occipital de la cabeza, también se puede tomar de las axilas, del pubis o del pecho. Tomamos 3 cm porque así tenemos los valores de los últimos 3 meses (el pelo crece 1cm cada mes). A demás de darnos la información de los minerales necesarios para el buen funcionamiento del organismo, también nos muestra los valores de metales pesados (mercurio, aluminio, plomo, etc), toxicos para el organismo, que se van acumulando en diferentes partes de nuestro cuerpo a través de nuestra alimentación.

Otra cosa que nos aporta un mineralograma es la relación entre varios minerales, unos valores muy útiles para detectar de manera subclínica (antes de que se desarrolle la enfermedad) el funcionamiento de algunas glándulas como la tiroides o las suprarrenales, o como esta nuestro sistema inmunológico, entre otras muchas cosas, y así poder ir un paso por delante de las enfermedades y mejorar nuestra salud corrigiendo y optimizando nuestra alimentación.

jueves, 14 de abril de 2011

Depresión y alimentación

Las grasas alimentarias no sólo ejercen una influencia sobre la salud física, sino también sobre la psique. Los datos muestran que las grasas menos sanas, tales como las grasas trans, elevan considerablemente el riesgo de sufrir una depresión. En cambio, a los ácidos grasos insaturados corresponde un efecto neuroprotector.

Lo que tradicionalmente se come en los países mediterráneos es medicina en sentido estricto: hace tiempo que este conocimiento no se discute y goza del consenso científico. Numerosos estudios han ofrecido pruebas concluyentes de que la dieta mediterránea posee numerosas características que fomentan la buena salud. Es por ello que varios organismos oficiales, incluyendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la recomiendan como prevención y como terapia conjunta para las enfermedades cardiovasculares. Pero el listado de las indicaciones de la dieta mediterránea no termina allí, e incluye, por ejemplo, la diabetes tipo 2, la obesidad, los problemas gastrointestinales y las enfermedades tumorales. Ahora es preciso añadir una dolencia más a esta lista: la depresión, porque el riesgo de sufrirla está sujeto a una importante influencia de la dieta mediterránea, que no sólo protege al corazón y a los vasos sanguíneos, sino también al ánimo. Un efecto derivado sobre todo del tipo de grasas consumidas.

Según los datos obtenidos en investigaciones epidemiológicas, alrededor de seis millones de alemanes adultos se ven afectados cada año por una depresión. Dentro de la Unión Europea, esta cifra aumenta a veinte millones de personas al año. Aquí se aprecian marcadas diferencias entre los países europeos del norte y del sur: las depresiones son mucho más frecuentes en los primeros que en los segundos. Los que vivimos en la zona del Mediterráneo disfrutamos en general de una mejor salud psíquica que, sobre todo, los habitantes de los países escandinavos. Aunque sin lugar a dudas la exposición a las radiaciones UV constituye un factor que no ha de ignorarse, la diferencia de horas de sol no basta para explicar esta marcada división norte-sur. Las costumbres alimenticias contribuyen a que el estado de salud psíquica sea más reducido en las latitudes nórdicas. Nosotros mismos nos servimos en el plato el riesgo de sufrir una enfermedad psíquica, como acaba de demostrar un extenso estudio realizado por científicos españoles.

El llamado Sun Project proporcionó las primeras pruebas científicas de que la salud psíquica, y en especial la incidencia de depresiones, también dependen de la alimentación. Una relación sobre la que, desde hace tiempo, se viene discutiendo y especulando. Por ejemplo, ya en un estudio publicado en septiembre de 2009 se llegaba a la conclusión de que la dieta mediterránea disminuía el riesgo de sufrir una depresión. Los científicos de las universidades de Navarra y de Las Palmas de Gran Canaria no atribuyeron entonces este efecto a un elemento específico de la dieta, sino que más bien sospecharon que el efecto neuroprotector era la consecuencia de una sinergia de varias sustancias potencialmente favorecedoras de la salud. Sin embargo, tal como expuso el grupo conducido por la Dra. Almudena Sánchez-Villegas, el factor decisivo radica en el tipo de las grasas ingeridas: “Realmente existe una relación directa entre la ingestión de los diversos ácidos grasos y la aparición de las depresiones”, señala la Dra. Sánchez-Villegas.

Los hallazgos del Sun Project demuestran de forma impactante una antigua tesis: el consumo ascendente de grasas trans y ácidos grasos saturados y el descenso en la ingesta de ácidos grasos insaturados no sólo influye negativamente la salud física, la psique también sufre las consecuencias.
El mayor peligro es el derivado de las grasas trans (trans fatty acids o TFA en inglés), que se encuentran sobre todo en los chips, las patatas fritas, la bollería y en los productos industriales precocinados. Según la Dra. Sánchez-Villegas, estas grasas elevan el riesgo de sufrir una depresión con una significancia estadística de 48% (p= 0,003). En la opinión de los científicos de Navarra y Las Palmas, esta preocupante tendencia podría resultar aún más acentuada en otros países, y en especial en los Estados Unidos, donde el porcentaje calórico proveniente de las grasas trans alcanza el 2,5%. En España, del 36,7% de las calorías totales que se derivan de los ácidos grasos, sólo el 0,4 % corresponde a grasas trans.
 
En cambio, los ácidos grasos mono y poliinsaturados actúan de modo positivo sobre la salud psíquica. Su influencia fue también objeto de estudio para el equipo de la Dra. Sánchez-Villegas. En sus palabras, se registró una relación inversa entre la ingesta de ácidos grasos monoinsaturados (p = 0,053) y poliinsaturados (p = 0,031) y la aparición de depresiones. Lo mismo puede afirmarse de los ácidos grasos omega-3 y omega-6. El aceite de oliva también resultó ser neuroprotector (p = 0,030), lo que según la científica española se debe sobre todo a sus características antiinflamatorias y antioxidativas: “Nuestros resultados demuestran que las relaciones entre los diversos tipos de grasa y las depresiones se pueden comparar con las que existen entre las enfermedades cardiovasculares y las grasas de la alimentación”.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Confirmado el papel protector de la dieta mediterránea

La dieta mediterranea tiene efectos beneficiosos no sólo en lo referente al síndrome metabólico sino también sobre sus componentes individuales, que incluyen perímetro de la cintura, niveles de colesterol HDL, de triglicéridos y de presión arterial y el metabolismo de la glucosa, según un estudio de la Universidad de Harokopio, en Atenas, que se publica en el último número de Journal of the American College of Cardiology.

El estudio es un meta-análisis que incluye resultados de 50 estudios sobre la dieta mediterranea, con una población global media de alrededor de medio millón de personas.

Según explica Demosthenes Panagiotakos, director del estudio, "la prevalencia del síndrome metabólico está aumentando de forma rápida en todo el mundo, en paralelo con el aumento de la incidencia de la diabetes y la obesidad, y se considera ahora un importante problema de salud pública".
El trabajo ha evaluado sistemáticamente, a través de un gran metanálisis, el papel de la dieta mediterranea sobre el síndrome metabólico y sus componentes.


El investigador indica que estos resultados se añaden a los existentes y demuestran el papel protector y la importancia que tienen los factores del estilo de vida y principalmente los hábitos dietéticos cuando se trata del desarrollo y progresión del síndrome metabólico. Panagiotakos sugiere promover la adherencia a un patrón dietético sano como el de la dieta mediterranea.

lunes, 14 de febrero de 2011

Comenzar a fumar de forma temprana induce a adquirir la metilación del gen 'P16'

Por primera vez, científicos del Reino Unido han informado de la evidencia directa de que comenzar a fumar en la juventud da como resultado cambios epigenéticos asociados al desarrollo de cáncer. Las conclusiones de este trabajo se han presentado en el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), celebrado en Milán.
El estudio, coordinado por Yuk Ting Ma, del Instituto Oncológico del Reino Unido, en Birmingham, pretendía clarificar la relación entre el tabaquismo y la metilación en una cohorte de 2.011 mujeres jóvenes sanas (de entre 15 y 19 años) que originariamente fueron reclutadas como parte de un estudio sobre los cambios precancerosos de las células del cérvix.

Los autores del trabajo se centraron en las mujeres que estaban libres del virus del papiloma y analizaron su prueba de Papanicolaou para evaluar la metilación del gen P16. El grupo de Ma ha hallado que las mujeres que comenzaron a fumar durante el estudio tuvieron el triple de probabilidades de adquirir la metilación del P16.


"Nuestro estudio ha mostrado que, en comparación con las mujeres que no habían fumado nunca, las que empezaron su hábito tábaquico de forma más temprana durante el seguimiento tuvieron un mayor riesgo de adquirir la citada metilación", ha señalado el investigador.

Estos resultados proporcionan la evidencia de que fumar induce la metilación del ADN. "El siguiente paso es mostrar que las mujeres que adquieren tal metilación por fumar tienen mayor riesgo de desarrollar tumor maligno".


miércoles, 2 de febrero de 2011

El inicio precoz de la THS eleva el riesgo de tumor mamario

Un trabajo observacional que se publica en el último número de The Journal of the National Cancer Institute denominado coloquialmente el Estudio del millón de mujeres, llevado a cabo en voluntarias con edades comprendidadas entre los 50 y 59 años, muestra que el riesgo de desarrollar cáncer de mama en las que nunca han tomado terapia hormonal sustitutiva es del 0,3 por ciento y del 0,46 por ciento en las que combinan estrógenos y progestágenos en los cinco años posteriores a la menopausia.


El porcentaje aumenta hasta el 0,61 por ciento en las mujeres que comenzaron la terapia hormonal antes de los cinco años siguientes a la menopausia. Valerie Beral, profesora de Epidemiología de la Universidad de Oxford, ha comentado que hay que prestar atención al tiempo de inicio de la terapia hormonal, ya que se ha visto en otros trabajos que el riesgo de cáncer de mama es mayor si la THS se inicia al terminar la menopausia y en las mujeres tratadas con una combinación de estrógenos y progestágenos. "El 90 por ciento de las participantes en nuestro trabajo comenzaron con la terapia hormonal antes de los cinco años posteriores a la menopausia".

Datos previos

Otro de los estudios en los que ya se vislumbraron estos resultados era el WHI, un estudio randomizado que comenzó en 2002 y que mostraba que la terapia hormonal producía un aumento del riesgo del cáncer de mama, enfermedad cardiovascular, ictus y trombosis pulmonar.